martes, 28 de julio de 2009

Rubén Darío -Lo fatal-

Dichoso es el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida conciente.
Ser y no saber nada.
Y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra,
y por lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos.
¡Y no saber adónde vamos ni de dónde venimos!

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