martes, 28 de julio de 2009

Rubén Darío -Lo fatal-

Dichoso es el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida conciente.
Ser y no saber nada.
Y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra,
y por lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos.
¡Y no saber adónde vamos ni de dónde venimos!

La seducciòn de la Luna (panikos)


Desde lejos te contemplo, oh resplandeciente luna

Y te agradezco por enviarme esa mirada única

Eres el centro del cuadro mas perfecto que haya visto

Las estrellas son el marco y de fondo está el abismo

Con poder has gobernado a los hombres y a los mares

Y has suspirado la apnea de quien desea adorarte

Por las noches sales vestida con atuendos diferentes

Y con elegancia sueles lucirlos tan hermosa e imponente

Desde lejos te contemplo y gozo con tu grandeza

Salta a la noche en lo alto y deléitame con tu belleza

He de confesarte algo, preciosa dama nocturna

Me he enamorado de alguien…

Me enamore de la luna.